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Tenía muchas ganas de ver a Javier Hernández en acción y ayer unos cuantos tuvimos la suerte de ver cómo se maneja entre fogones este gran chef malagueño.

Amable, creativo y sobre todo profesional Hernández nos abrió las puertas de su cocina Mareno para demostrarnos que hasta en la cocina se puede tener un Ferrari:” Yo lo comparo así, porque la han hecho a medida para mí, específicamente para cubrir mis necesidades, es de alta calidad y estéticamente es una maravilla” comentaba mientras iba sellando una ventresca de atún.

A su alrededor, disfrutábamos José Cobos de El Pimpi, Jorge Berzosa Medrano de Verum, José Gómez de grupo La Reserva y Pórtico de Velázquez, Bruno Procaccini de La Contadina, Ramón Berzosa de Verum y Raimundo Tonellato de Mareno Ali de un blanco de la bodega Luz Divina.

En cocina picamos en este orden: Ventresca de atún con mirin, jengibre y vinagre de arroz, seguido de un gazpachuelo extraordinario que fascinó a todos, especialmente a mí, que no soy de este tipo de plato y me he vuelto a aficionar , ¡qué delicia! Continuamos con un arroz meloso que estaba fantástico nada más servirlo y mucho mejor todavía en el bis.

De la cocina pasamos al salón donde continuamos con un bacalao frito con mahonesa de curry verde que te dejaba en boca un toque picante, pero no fuerte, seguido de una vieira de guiso de centollo y caldo de pinatarroja, que te abría el apetito para la presa ibérica estofada en boletus, shitake y jugo de tomillo de campo, (de campo era que yo lo vi, en su cocina)

De vino continuamos, con uno de mis tintos favoritos en la actualidad, un Baloiro del Bierzo, 100% Mencía. De postre unas milhojas montadas al momento, que estaban deliciosas por la suavidad y textura.

En fin, fue una noche agradable con un gran grupo y  un gran chef… ¡habrá que repetir!